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LOS AUDITORES y el Control de Plagas
__En los viejos tiempos, el eje de los Servicios de Control de Plagas se basaba en cuantiosas y frecuentes aplicaciones de plaguicidas. Lógicamente convenía disponer siempre en la Planta de un operario y de un abundante stock de productos. Entonces, hace décadas, importaba que el Operario Residente estuviese a mano si se presentaba un problema de plagas, dispuesto diariamente, en un horario amplio, y, por las dudas, en 2 ó 3 turnos... Aunque sus conocimientos no iban mucho más allá de la preparación de su “fumigadora” y la aplicación de venenos plaguicidas (cuanto más “fuertes” y abundantes mejor). Él resolvía los problemas ya que los poderosos biocidas exterminaban todo... Hubo entidades públicas que llamaban a las Empresas de Control de Plagas como “Aplicadores de Plaguicidas” y a los productos como “De Venta y Uso Reservado Para Aplicadores Profesionales”.

__Hace 20 años esa práctica complacía a los Clientes de los servicios de Control de Plagas. Y, sobre todo, dejaba felices y contentos a los fabricantes y comerciantes de plaguicidas, beneficiarios del uso masivo de esos productos químicos, quienes estimulaban su empleo para “resolver los problemas de plagas en la Planta”. Por supuesto, si una aplicación abundante por todas partes resolvía el problema: ¿porqué no reiterarla más a menudo?

__De ese modo se originó la PREVENCION QUIMICA, procedimiento al parecer ideal para todos: para la Planta: nada de plagas; para los vendedores: abundante utilización de plaguicidas y para la Empresa Fumigadora: bajo nivel y reducido costo de mano de obra, cuyo entrenamiento se centraba en manualidades del manejo de los rociadores.

__Sin embargo, ese "exitoso esquema", vigente hace un par de lustros tiene un inconveniente vital: la grave contaminación con plaguicidas tanto de la Planta como de los productos que ahí se elaboraban. Pero, hace años, eso no le preocupaba a nadie mientras que no se originasen intoxicaciones letales o al menos muy graves, que resultasen ampliamente difundidas. Actualmente, en cambio, existe otra preocupación crucial: evitar todas las contaminaciones mínimas, cuyo nivel en realidad no origina riesgos sanitarios para los consumidores pero que, si son descubiertas analíticamente, son asumidas por los Auditores de Calidad como serios indicios de fallas del sistema de Control de Calidad de los alimentos que se elaboran en la Planta. Las consecuencias suelen ser graves En esta realidad se impone el moderno sistema de Control de Plagas, actualmente vigente que se cumple mediante la PREVENCION NO QUIMICA. El cambio del sistema de Control de Plagas en la Industria Alimentaria y Farmacéutica no sólo afecta la cantidad de los plaguicidas empleados: los pocos que se aplican no deben utilizarse en forma óptima para prevenir que las plagas puedan ingresar y sobrevivir sino, en especial, para controlar los focos.

__El uso limitado de plaguicidas responde al lema: “LO MENOS POSIBLE PERO TODO LO NECESARIO”, para controlar los focos, previamente descubiertos mediante el monitoreo. Luego se previenen las reinfestaciones. En otras palabras, la anterior “cantidad” de productos, mano de obra involucrada y tiempo empleado se suplantan por la “calidad” de los conocimientos técnicos y biológicos de la Empresa y la experiencia de sus operadores necesarias para el monitoreo, indispensable para determinar las reinfestaciones, descubrir sus vías de ingreso y los focos que deben ser extinguidos. A eso se suma el asesoramiento al Cliente tendiente a facilitar la definitiva solución de los problemas, insistiendo en su faceta preventiva (exclusión). De ese modo, por la calidad de mano de obra empleada y aplicación de experiencia y conocimientos, se hizo innecesario poner el acento en la cantidad de los plaguicidas empleados y de las horas necesarias para desparramarlos con la máxima frecuencia.

__Vemos así como una cosa trae a la otra. La consecuencia lógica actual del cambio de la ya perimida PREVENCION QUIMICA por la ahora vigente PREVENCION NO QUIMICA resultó la mucho menor cantidad de venenos plaguicidas que se utilizan y del tiempo necesario para estar aplicándolos. La clave ya no es cuánto plaguicida se emplea sino para qué, dónde y cómo se lo utiliza, previa determinación de los focos mediante el monitoreo. Más importante que el exterminio de las plagas que ingresaron, es la corrección de la exclusión de la Planta. El uso de plaguicidas debe ser limitado tanto en el espacio como en el tiempo.

__La mínima cantidad de plaguicidas que se emplea previene a la Planta de todas las contaminaciones de los alimentos que se elaboran, incluida la tan importante hoy día contaminación de nivel analítico. Además, ya no hacen falta los Depósitos de Plaguicidas en la Planta, cuyas complejas normas no tienen razón de aplicarse.

__Tampoco se justifica la presencia diaria de un Operador Residente que, desde el punto de vista preventivo no cumple función relevante alguna. Y si el mismo aplica plaguicidas y, sin embargo, surgen problemas de plagas, lo correcto es mandar a la Planta al personal más idóneo y mejor entrenado de la Empresa de Servicios. En otras palabras, enviar a un capataz o supervisor operativo que sabrá solucionar los problemas y sugerir medidas para que no se repitan. El OPERARIO RESIDENTE no sirve para apagar incendios que él mismo pudo haber causado...
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